




Es una planta muy nutritiva, con propiedades diuréticas, carminativas y depuradoras de la sangre. Se trata de una hierba bienal, es decir, que el tallo empieza a crecer al segundo año de su desarrollo; puede llegar a alcanzar los cincuenta centímetros de altura. El apio no es demasiado exigente a los suelos, siempre que no sean excesivamente húmedos. Requiere de un buen drenaje y suelo profundo, ya que el sistema radicular alcanza gran longitud vertical. Época de siembra: en primavera las semillas y el trasplante a comienzos del verano. Se recomienda en huertos familiares la siembra alternada de lechugas y rábanos ya que se benefician mutuamente.
A diferencia de algunas verduras, el apio retiene la mayoría de sus nutrientes, incluso si se cuece al vapor.